Copacabana
Cancún, Quinta Roo.
2001
Este hotel ecológico en Xpu-Ha (Riviera Maya), cercano a Tulum, se desarrolla en un terreno de 60,000 m² (600 m de largo y 100 m de frente de playa) con la premisa de integrar selva y mar en su estado natural. Al tener un frente de playa corto, se tomó la decisión de orientar las habitaciones hacia la belleza singular de la selva, transformando la limitante en una experiencia visual única. El programa incluye hotel todo incluido con restaurantes, teatro, spa, albercas y club de playa.
El sistema constructivo se resuelve con más de 500 pilotes hasta la capa dura (bajo los ríos subterráneos) y losas prefabricadas de concreto. Los seis conjuntos de habitaciones se articulan al centro para girar sutilmente e integrarse al terreno, con acabados discretos: mármol, cantera yucateca, aplanados arena, madera y barandales de troncos rústicos.
El proyecto se fue transformando sobre el terreno: se descubrió y amplió un cenote natural cruzado por un puente de madera al estilo maya; se respetaron manglar y selva (con selección de plantas para conservación), y los caminos interiores siguen la idea del Sacbé (camino blanco maya), construidos con piedra del sitio. Áreas enteras se resolvieron con palapas tradicionales mayas sobre troncos de ceiba, mientras el edificio principal de servicios se diseñó bajo una gigantesca palapa que conduce, a través del cenote, el Sacbé, un arco maya y un puente sobre el manglar, hasta la duna natural, el spa, las albercas —que se integran al turquesa del Caribe— y el restaurante de playa.
El resultado es un conjunto donde la arquitectura se vive como un recorrido: los edificios se extravían en la selva y la experiencia estética la genera la propia reserva ecológica, en equilibrio total con la naturaleza.